Las personas portadoras de discapacidad múltiple son las afectadas en dos o más áreas, caracterizando una asociación entre diferentes discapacidades, con posibilidades bastante amplias de combinaciones. Un ejemplo serían las personas que tienen discapacidad mental y física. La discapacidad múltiple es una situación grave y, afortunadamente, su presencia en la población en general es menor, en términos numéricos. Puede ser que las instituciones educativas raramente (o nunca) reciban personas con múltiples discapacidades, pero consideramos importante traer informaciones sobre esta posibilidad.

Tradicionalmente, los profesionales especializados y los familiares de personas con múltiple discapacidad centraban su atención en lo que estas personas no podían hacer, en sus desventajas y dificultades. Actualmente tenemos una postura diferente: nos preocupamos en descubrir cuales son las posibilidades que los niños presentan y cuales son sus necesidades, en vez de destacar sus dificultades. Así, hemos descubierto formas y métodos para atenderlos.

Es importante que la familia sea orientada a mantener un contacto con ese niño a través de los sentidos que no hayan sido lesionados, para estimular el residuo auditivo y, principalmente, el residuo visual, si hubiere. Por ejemplo: la familia del bebé sordo-ciego debe pasarle informaciones por medio de toques afectivos; él debe sentir que es amado y notar la presencia del adulto a través de juegos.

Las instituciones que reciben los casos de múltiple discapacidad suelen atender principalmente casos de sordo-ceguera, que combinan las discapacidades auditiva y visual. La persona que sufre de sordo-ceguera no puede ser comparada a un sordo ni a un ciego, ya que la persona ciega y la persona sorda utilizan sus sentidos de forma complementaria: la persona con discapacidad visual trabaja más su audición y la persona sorda cuenta más con su visión. En el caso de la sordo-ceguera, esta complementariedad no ocurre - es otra discapacidad. Es por esta razón que escribimos esta discapacidad con una única palabra, "sordoceguera".

El grupo más numeroso de sordociegos está compuesto por personas con 65 años o aún más mayores, que adquirieron la discapacidad sensorial tardíamente. Las causas de la sordoceguera pueden ser:

accidentes graves;

síndrome de Usher (las manifestaciones clínicas de este síndrome de origen genético incluyen la sordera, que se manifiesta ya al principio de la vida y la pérdida visual que ocurre, en general, más tarde);

sordoceguera congénita, resultante de enfermedades como la rubéola o de nacimientos prematuros.

Es difícil imaginar como una persona sordociega se comunica, pero esto es posible. Los sordo-ciegos tienen diversas formas de comunicarse con las otras personas.

Es posible para el sordo-ciego escribir en la mano de su intérprete, utilizando el alfabeto manual de los sordos, deletreando las palabras o él puede redactar sus mensajes en sistema braille, que es un alfabeto compuesto por puntos en relieve creado para la comunicación de los portadores de discapacidad visual.
Existe además el alfabeto moon, que sustituye las letras por dibujos en relieve y el sistema pictográfico, que usa símbolos y figuras para designar los objetos y acciones.

Hay casos de niños sordo-ciegos que desarrollan condiciones de recibir educación con los sordos, comunicándose en lengua de señas y usando el braille para el conocimiento de la lectura y escrita. Pero para que esto ocurra, es necesario que la intervención sea precoz, o sea, cuando el niño sea bien pequeño. Cada sordo-ciego adulto tiene el derecho de decidir cual va a ser su forma de comunicación, para que participe de las actividades en casa, en el trabajo y en el ocio.

Encontramos niños, niñas y jóvenes incluidos en las instituciones educativas presentando discapacidad múltiple así:

Discapacidad Sensorial + Discapacidad Cognitiva

Discapacidad Motora + Discapacidad Cognitiva

 

 

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